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 ¿Què es la comunicaciòn?

(Vilém Flusser, Kommunikologie. Frankfurt/Main 2003, tercera edición, 9-15.)

La comunicación humana es un proceso artificial. Descansa sobre conceptos artificiales, sobre invenciones, sobre instrumentos, esto es, sobre símbolos que han sido ordenados en códigos. Los hombres no se entienden los unos a los otros de una forma "natural". Al hablar no salen tonos "naturales" como en el canto del pájaro, y el escribir tampoco es un gesto "natural" como el baile de las abejas. De allí que la teoría de la comunicación no sea ninguna ciencia natural, sino que pertenece a aquellas disciplinas que tienen que ver con los aspectos no naturales del hombre, y que alguna vez fueron llamadas "ciencias del espíritu". La designación norteamericana de "humanities" da con la esencia de tales disciplinas de una forma más exacta.

Sólo en este sentido puede llamársele a él un animal social, un zoon politikón. Se dice que es un idiota (originalmente: una "persona privada"), cuando no ha aprendido a servirse de los instrumentos de la comunicación (p. ej., de un lenguaje). La idiotez, ser humano imperfecto es una carencia de arte. Por cierto que existen también relaciones entre los hombres que son "naturales" (como la existente entre la madre y el lactante, o en las relaciones sexuales) y se podría afirmar de ellas que son las formas de comunicación más originarias y fundamentales. Pero no son lo más característico de la comunicación humana y están contaminadas por lo demás por conceptos artificiales ("influenciados por la cultura").

El carácter artificial de la comunicación humana –el hecho que de que él se entienda con los otros hombres a través de conceptos artificiales- no siempre es algo consciente para el hombre. Luego de haber aprendido un código tendemos a olvidar su artificialidad. Una vez que hemos aprendido el código de los gestos, no se piensa nuevamente que el asentir con la cabeza solamente significa un "si" para aquellos que se sirven de tal código. Los códigos (y los símbolos, de los que están hechos) se convierten en un tipo de segunda naturaleza, y el mundo codificado en el que vivimos –el mundo de los fenómenos significativos como el movimiento de la cabeza, las señales del tránsito y los muebles- nos hace olvidar el mundo de la "primera naturaleza" (el mundo significativo). En último término, este es el objetivo del mundo codificado que nos rodea: hacernos olvidar que él es un tejido artificial, que llena de significado a la insignificante naturaleza, en si y para sí carente de significado, y que se adecua a nuestros requerimientos. El objetivo de la comunicación humana es hacernos olvidar el contexto falto de significación en el que nos hallamos por completo solos e incomunicados, es decir, aquel mundo en el que nos hallamos condenados a la prisión individual y a morir: el mundo de la "naturaleza".

La comunicación humana es un concepto artificial (Kunstgriff), cuyo propósito es hacernos olvidar la brutal falta de sentido de una vida que está condenada a morir. Visto desde la "naturaleza", el hombre es un animal solitario, pues sabe que va a morir y que a la hora de la muerte no existe ningún tipo de comunidad que sea válida: cada cual ha de morir para sí solo. Obviamente que, con un saber así, acerca de la soledad y de falta de sentido, no se puede vivir. La comunicación humana teje un velo del mundo codificado, un velo de arte y de ciencia, de filosofía y de religión en torno a nosotros y lo teje cada vez más denso, para que nos olvidemos de nuestra propia soledad y de nuestra muerte, y también de la muerte de aquellos a quienes queremos. Dicho brevemente, el hombre se comunica con los demás, es un "animal político", no porque el sea un animal social, sino porque el es un animal solitario, que es incapaz de vivir en soledad.

La teoría de la comunicación se ocupa del tejido artificial que hace que nos olvidemos de la soledad y es, por eso, una humanity. Por cierto que no es este el lugar para dilucidar la diferencia entre "naturaleza", por una parte, y "arte" (o "cultura" o "espíritu"), por la otra. Pero la consecuencia metodológica de constatar que la teoría de la comunicación no es ninguna ciencia natural, ha de ser expresada en palabras. Alrededor de fines del siglo 19 se había asumido en términos generales que, las ciencias naturales explican los fenómenos en tanto que las "ciencias del espíritu" los interpretan. (Por ejemplo, se explica una nube si se la remite a sus causas y se interpreta un libro si se apunta a su significado) Según esto, la teoría de la comunicación sería una disciplina interpretadora: ella tendría que ver con los significados.

Lamentablemente hemos olvidado la ingenuidad de creer que los fenómenos mismos demandan o una explicación o una interpretación. Las nubes pueden ser interpretadas (los oraculistas y algunos psicólogos hacen esto) y los libros pueden ser explicados (los materialistas históricos y algunos otros psicólogos hacen esto). Parece que un asunto se convierte en "naturaleza", en el momento en que se lo explica y se torna "espíritu", cuando nos decidimos a interpretarlo. Según esto, en general, para un cristiano todo sería "arte" (esto es, obra divina) y para un filósofo ilustrado del siglo 18, en general, todo sería  "naturaleza" (a saber, en principio, explicable). La diferencia entre ciencia natural y "ciencia del espíritu" no habría que retrotraerla, por lo mismo, al asunto, sino a la postura del investigador.

Sólo que esto no se corresponde con la situación efectiva de las cosas. Es verdad que todo puede ser "humanizado" (p. ej., leer las nubes) y todo puede ser "naturalizado" (p. ej., descubrir las causas de los libros). Empero, con esto, hay que hacerse consciente de que el fenómeno investigado, en cualquiera de las dos formas de  proceder, muestra diferentes aspectos y que, por lo tanto, no tiene mucho sentido hablar de un "mismo fenómeno". Una nube interpretada no es la nube de los meteorólogos y un libro explicado no tiene nada que ver con la literatura.

Si uno empleara lo que hemos dicho en los fenómenos de la comunicación humana, entonces reconoceríamos el problema del cual hemos estado hablando. En efecto, si se intenta explicar la comunicación humana (por ejemplo, como un desarrollo continuo de la comunicación del mamífero, como consecuencia de la anatomía humana o como método de transferencia de informaciones), se habla entonces de un fenómeno diferente a si se lo intenta interpretar (mostrar lo que este significa). El presente trabajo propone tener a la vista este hecho. En consecuencia, la "teoría de la comunicación" ha de ser entendida como una disciplina interpretativa (a diferencia, por ejemplo, de la "teoría de la información" o "informática"), y la comunicación humana ha de ser vista como un fenómeno significativo y por interpretar.

La no naturalidad de este fenómeno, que se hace visible bajo el punto de vista interpretativo no ha sido captada del todo aún con la artificialidad de sus métodos, con la producción intencional de los códigos. La comunicación humana es no-natural, llega a ser hasta antinatural porque ella intenta almacenar la información adquirida. Ella es de "entropía negativa". Se puede afirmar que la transferencia de información adquirida, de generación en generación, es un aspecto esencial de la comunicación humana y expone una característica del hombre en general. El que es un animal, que ha inventado la triquiñuela de poder acumular un montón de información adquirida.

Es cierto que en la "naturaleza" existen también tales procesos entrópicos negativos. A modo de ejemplo, podríamos considerar el desarrollo de la biología como una tendencia a alcanzar formas cada vez más complejas, hacia una acumulación de informaciones –como un proceso que conduce a configurar estructuras cada vez menos probables. Lo que nos permitiría decir que la comunicación humana presentaría un último estadio provisorio en este proceso de desarrollo –en todo caso, toda vez que se intenta explicar el fenómeno de la comunicación humana. Pero se hablaría entonces de un fenómeno diferente al que aquí se menciona.

Visto desde el punto de vista explicativo de la ciencia natural, el amontonar información es un proceso que se juega a las espaldas de un proceso mucho más vasto, orientado hacia la pérdida de información, para desembocar finalmente en éste: un epiciclo.

(Versión del alemán de Breno Onetto, Valdivia 2004)

Por ivantorres - 10 de Junio, 2006, 2:21, Categoría: General
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